DUATLÓN CROSS VILLA DE CUÉLLAR – GUILLE.

mar 12th, 2014 | Publicado por: | Categoría: Competiciones

DuCuellar2014

Después de 5 años compitiendo en triatlón ya era hora de correr el duatlón de mi pueblo. Y cómo no, hacer mi primera crónica.

 

Comienza el sábado con una pequeña nevada…. ¡Vaya mala suerte!  -pensamos todos. Tomamos café y vamos a terminar de montar lo que falta para que el duatlón escolar de por la mañana se pueda celebrar otro año más. ¡Qué frío! Esa fue la  sintonía durante toda la mañana. Llovía, medio nevaba, aire… Pero a los peques parecía no importarles.  Todo un éxito para todos y sobre todo para la escuela de nuestro club.

Se termina el duatlón de menores y queda todo listo para por la tarde y ahí comienza mi aventura…

 

¡Vaya! Me he dormido…  Corro para preparar todo y cojo la bici… no cambia bien… a regular los cambios. Total a menos cuarto llego al parque. Cojo el dorsal, me preparo caliento y veo que me ha dado tiempo.

 

3,2,1 a correr! Comienzo la carrera de menos a más, sigo la misma tónica que en carreras anteriores. Me encuentro fenomenal y voy cogiendo mi sitio y aumentado el ritmo poco a poco. Sin ningún traspié llego a boxes, cojo la bici y comienzo el sector de bici con muy buenas pieras. Primera cuesta…  segunda cuesta…. ¡zas! al suelo. Golpe en la rodilla, me levanto, parece que no es nada (al día siguiente me acordé del golpe en varias ocasiones… jaja) me acoplo en DuCuellar2014_2un grupo que aunque iban muy rápido iba cómodo (al principio). Después de vuelta y media en uno de los ataques me quedé rezagado…  Esto me condenó a hacer una vuelta entera yo solo que se me hizo interminable. No encontré a nadie de mi ritmo todos iban demasiado rápido. Hasta que llego el grupo de Oscar y me acoplé a el bastante bien. A todo esto, cuando empezamos a subir las cuestas por 4º vez me acordé de todos aquellos que cambiaron el circuito de 3 a 4 vueltas… jeje todo desde el corazón claro.

 

Dejo la bici en boxes y en qué hora porque fue bajarme y empezar los calambres. Cada paso me parecía imposible. Pero a los 300 metros las piernas se acostumbraron al dolor y pude volver a acelerar. Adelanto a la gente que me había pasado mientras estiraba y llego a mi compañero Oscar. Contrincante durante toda la carrera, le pregunto que si iba bien a lo que me responde que sí, estoy con él unos metros pero termino acelerando otro poco para al final terminar.

 

 

Conclusiones al final de la carrera. ¡Qué bonito es sufrir! Cuanto más lo haces compitiendo más contento estas después. Para el año que viene más y mejor.

Un saludo.

 

 

 

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