Fin de semana en Guardo

may 3rd, 2013 | Publicado por: | Categoría: Escuela

La previsión meteorológica no podía ser peor para el fin de semana elegido por el club triatlón Cuéllar para desarrollar sus primeras jornadas de convivencia: agua frío y viento. Pero esto no fue suficiente para desanimar a este grupo de 35 aventureros, unos triatletas y otros simpatizantes, dispuestos a pasar un par de días juntos.

Triatlón Cuéllar en embalse de Compuerto

Pocas cosas hay que unan más que unos días de convivencia. En tan sólo unas horas da tiempo a compartir un montón de cosas: por un lado las buenas, risas, juegos, bromas, charlas amenas, excursiones… pero también otras menos agradables, los ronquidos de unos, los olores del de la litera de al lado, el frío del albergue a los pies de la montaña palentina…pero al final todo hace unión.

Viernes tarde. Llegamos al albergue Espigüete. Ahora sé que lo llaman así porque hace igual de frío que en la cima de este conocido monte palentino. Descargamos los trastos de los coches, que entre bicis, maletas e ilusiones eran muchos, y nos instalamos: que si las chicas al fondo, que si mejor los chicos, que si me pido la litera de abajo, que si mejor la de arriba… Hecho el reparto, como nadie quería dormir con Óscar pues me tocó a mí.

Antes de la cena nos da tiempo a darnos un paseo por Velilla, a meter la mano en las frías aguas del río Carrión, que la atraviesa, y a acercarnos a su central térmica, ahora parada. Ya desde el principio nos damos cuenta de lo bien que se llevan nuestros chicos y chicas de la escuela. Rápidamente se organizan para jugar entre ellos sin discusiones. ¡Chapó por nuestros chicos!!

Sábado mañana: madrugamos para ponernos a punto antes del desayuno, que se sirve exactamente a las 9:00. Se confirman nuestras sospechas, todo está bueno pero tira un poco a “escaso”. Menos mal que para compensar nos aprovisionamos de víveres en el supermercardo en forma de frutas, galletitas y chuches. A ver quién aguanta ahora, con la tripa llena, la clase de Óscar sobre entrenamiento y mecánica de bicicletas y de Javi sobre “compre un bici buena y barata”… normal que alguno se quedara dormido…

Despedimos a nuestros compañeros Javi y Ricardo que salen con la bici de carretera para regresar poco después, calados y desilusionados, por que el mal tiempo les obliga a cancelar el entrenamiento de 180 Km. que tenían previsto como parte de su preparación para el Ironcat de L’ampolla. ¡Chicos no pasa nada, lo vais a bordar igualmente!

Triatlón Cuéllar en RiañoAcabada la charla, el grupo se pone en marcha dispuesto a pedalear hasta el embalse de Compuerto. Por delante unos 10 km con zonas de tráfico, curvas, cuestas y para rematar con tramos de ventisca. ¡Qué agradable paseo! Menos mal que al llegar a la presa nos esperaba una bonita vista y un almuerzo.

Esa tarde, la del sábado, decidimos pasarla en Riaño. Un pueblo situado a unos 35 Km., ya en provincia de León, y con muy poquitos años de vida ya que el antiguo Riaño se encuentra bajo las aguas del embalse. ¡Qué pasada, todo nevado! El entorno ideal porque mientras los mayores disfrutaban de la vista del embalse y de picos de Europa, nuestros peques, y alguno no tan peque, se divertían a bolazo limpio.

La cena a las 9, por supuesto, que si no Julian se enfada. Y qué mejor que una charla-debate de nuestro entrenador sobre alimentación, entrenamiento y otras preocupaciones justo antes de acostarnos… Los efectos de la charla tuvieron un efecto desigual en el grupo: los más mayores pillamos la cama con ganas, a los peques los espoleó y quería dar un poco de guerra antes de dormir y a nuestras chicas se ve que les quitó el sueño (algo tiene este entrenador que quita el sueño a las chicas…) porque se montaron una velada nocturna que nos dejó a todos mosqueados por si nos preparaban alguna y boquiabiertos por lo bien que se lo guisaron sin molestar a nadie.

Domingo. Qué pronto llegan las 7 de la mañana cuando no estás en tu cama. A los más peques les agarran las sábanas más que los demás, así que toca pelear un poco para que se pongan en marcha. Un poco de aseo, una mini clase de aerobic dirigida por Bea que nos dejó en evidencia a los chicos por lo mal que coordinamos y a desayunar a las nueve como clavos. Y no te retrases que te quedas sin tostada, ¡¡que las tienen contadas!!

Triatlón Cuéllar en el EspigueteTras la charla-debate nos echamos a la calle. Esta vez el destino es el Espigüete, monte palentino de algo más de 2.400 metros que nos pilla a unos 30 minutos en coche y al que queríamos ver de cerca. Mochilas a la espalda con algunos víveres y empezamos a subir. Las primeras rampas discurren sobre caminos de cantos; pronto empieza a sobrarnos el abrigo porque subimos a buen ritmo y además haciendo un poco el tonto. Los más peques del grupo empiezan a desilusionarse porque tenían la esperanza -todos la teníamos-, de encontrarnos montones enormes de nieve, pero nada, la nieve sólo la vemos en las partes más altas de la montaña.

Seguimos subiendo y de pronto la naturaleza nos brindó uno de los mejores Espiguete2momentos del fin de semana: toda una ladera de nieve virgen para nuestro disfrute. ¡Y vaya si la disfrutamos! Mientras unos se revolcaban, otros corrían ladera arriba para tirarse “a lo tobogán” y otros hacían intercambio de bolazos. El tacto de la nieve era suave y casi cálido, pero lo mejor de todo es que ¡no se acababa! ¡nieve para todos! Disfrutamos como niños. Tal era la cantidad de nieve que nos íbamos encontrando que tuvimos que improvisar unas polainas con bolsas de basura. Fue divertido vernos a todos con las bolsas azules. Lo difícil fue convencernos de que había que dejar allí ese paraíso para regresar al albergue antes de la hora de comer, a las dos en punto… ¡que le den a la comida, esto mola más! -se oía gritar.

Después de comer aún hubo tiempo para corretear un rato por los pasillos, echar una mini-siesta o la última partida de billar americano. Y más o menos a media tarde, otra vez a llenar los coches con maletas, bicis, y la ristra de accesorios que trajimos para después poner rumbo a casa.

Allí dejamos el albergue, el río Carrión, el embalse de Compuerto, la cumbre nevada del Espigüete, el frío… pero a cambio nos llevamos una sonrisa en los labios y la sensación de que esto teníamos que repetirlo.

Manuel.

1 comentario
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  1. que buen fin de semana aquel, mucho frio pero mas diversion eso lo contrarresta todo